Sep 28
2017

Abogado Cáceres: de la espada a la pluma

Abogado Cáceres

En tiempos antiguos la vida del hombre era muy precaria, los que tenían mejores oportunidades de supervivencia y prosperidad eran los más sanos, agresivos y fuertes. Mientras que los menos poderosos o que carecieran de los recursos sociales y materiales, pasaban muchas penurias para obtener lo que necesitaban y defenderse de aquellos que se los quisieran arrebatar. Esa gente hubiese agradecido los servicios de un abogado Cáceres.

Las leyes surgieron como una lista de reglas de conducta declaradas y reforzadas por una autoridad, que permitía, recompensaba o sancionaba todos aquellos comportamientos imprescindibles para vivir en una sociedad civilizada. Por esto, toda cultura importante, en la historia, tuvo su propia serie de directrices, que pudo mantener en contra del caos y la anarquía.

El detalle es, que al igual que todas las cosas hechas por la humanidad, la legislación se ha vuelto elaborada y de mayor complejidad, generando un lenguaje o dialecto legal propio. Simultáneamente se crean nuevas y se acumulan las antiguas, resultando ser un mundo que requiere años de estudio para llegar a entender y dominar.

Los abogados defienden tu causa

La conocida sentencia dice que la justicia es ciega. Así, cualquiera que la maneje con fines oportunistas podría hacerlo con impunidad si el adversario no se defendiera empleando las mismas herramientas. De hecho, existen muchos casos en que ocurren iniquidades, simplemente porque las víctimas de las circunstancias no sabían que existía una ley contemplada y probada que lo escudaba en ese momento.

Por eso, de la misma forma que un arquitecto no intentaría realizar una operación quirúrgica, tampoco un médico cultivaría verduras industrialmente, ni un campesino diseñaría un rascacielos; una persona que no está familiarizada con las legislaciones no debería iniciar o verse envuelta en una situación de este tipo sin ayuda. Esta sería la manera efectiva de acabar desamparado y en la quiebra, aunque suene difícil de creer.

Y aun cuando ya no es bien visto dar golpes de hoja en un campo de batalla, la ferocidad de estos eventos nunca desapareció, solo se puso un traje y habló educadamente frente a un juez y jurado, exponiendo sus argumentos, apelando a la afinidad e invocando estatutos con celeridad y sangre fría.

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